Ver crecer a tus hijos implica prestar atención a muchos detalles de su desarrollo, y la salud visual es uno de los más importantes.
Si has notado que tu hijo se acerca mucho a los libros o entrecierra los ojos para ver la televisión, es normal que te surjan dudas sobre si necesita gafas o si su visión está cambiando.
La miopía infantil ha aumentado de forma considerable en los últimos años.
Por eso, comprender qué la causa, cómo identificarla a tiempo y qué opciones existen para controlar su avance te ayudará a tomar las mejores decisiones para el bienestar de tu familia.
¿Qué es la miopía infantil y cómo afecta a los niños?
La miopía es un defecto de refracción que impide enfocar con claridad los objetos lejanos.
Mientras que la visión de cerca suele ser muy buena, lo que está a cierta distancia se percibe de forma borrosa.
En un ojo sin graduación, la luz se enfoca directamente sobre la retina, que es la capa sensible situada en la parte posterior del ojo.
Sin embargo, en el ojo miope, la luz enfoca justo delante de la retina.
Esto ocurre principalmente porque el globo ocular ha crecido más de lo normal a lo largo de su eje y se ha vuelto demasiado largo.
El problema actual
En nuestro país, las estadísticas muestran que uno de cada cinco niños en edad escolar tiene miopía.
Además, la mayor parte de los casos empiezan a manifestarse entre los 5 y los 7 años, una etapa clave para el aprendizaje y el desarrollo visual.
¿Por qué es fundamental frenar la miopía?
Controlar el aumento de las dioptrías no es solo una cuestión de no cambiar de cristales cada año.
Un ojo muy alargado sufre un estiramiento en sus estructuras internas.
Con el paso del tiempo, la miopía alta incrementa el riesgo de sufrir problemas graves en la edad adulta, como desprendimiento de retina, glaucoma o degeneración macular.
Tipos de miopía en niños
No todas las graduaciones evolucionan de la misma manera.
Conocer la diferencia entre los tipos de miopía ayuda a entender por qué los especialistas insisten tanto en la prevención.
Miopía simple o de desarrollo
Es la más común en la infancia.
Suele aparecer durante la etapa escolar y aumenta de forma progresiva a medida que el niño crece.
Por lo general, se estabiliza al finalizar el desarrollo, entre los 18 y los 20 años, y no supera las 6 dioptrías.
Miopía magna o patológica
Es un tipo de miopía menos habitual pero más seria. Aparece a edades muy tempranas, a veces antes de los 4 años, y supera las 6 o 10 dioptrías.
Se debe a un alargamiento excesivo del globo ocular que puede continuar en la edad adulta.
Causas y factores de riesgo en el incremento de la miopía
El estilo de vida actual ha cambiado de forma radical la manera en que los niños utilizan sus ojos.
Aunque existe una base genética, el entorno desempeña un papel determinante.
Factor genético
La herencia influye de manera directa. Si uno de los padres es miope, el riesgo de que el hijo desarrolle miopía se duplica.
Si ambos padres tienen miopía, ese riesgo se multiplica por cinco.
Factores ambientales y del estilo de vida urbano
- Trabajo en visión próxima y pantallas: pasar muchas horas seguidas leyendo o mirando teléfonos y tabletas a menos de 30 centímetros fuerza la acomodación del ojo y estimula su crecimiento.
- Falta de luz natural: la luz del sol favorece la liberación de dopamina en la retina, una sustancia que ayuda a frenar el estiramiento del globo ocular. Los niños que pasan poco tiempo al aire libre tienen más probabilidades de desarrollar miopía.
- Mal descanso: dormir menos horas de las necesarias o mantener rutinas con interrupciones del sueño también se asocia a un mayor riesgo visual.
Cómo detectar la miopía en los niños: señales de alerta y síntomas
Los niños rara vez se quejan de ver mal porque asumen que todo el mundo ve exactamente igual que ellos.
Por este motivo, la observación de sus hábitos diarios resulta fundamental.
- Entrecierra los ojos o frunce el ceño cuando intenta mirar objetos lejanos.
- Se sienta muy cerca de la televisión o se pega mucho los libros y pantallas a la cara.
- Se queja de no ver bien la pizarra en el colegio o baja su rendimiento escolar.
- Se frota los ojos con frecuencia o presenta enrojecimiento al final del día.
- Sufre dolores de cabeza habituales tras realizar tareas de cerca.
Estrategias de prevención y hábitos visuales saludables
Adoptar pequeños cambios en la rutina diaria protege la vista de los más pequeños y ayuda a retrasar la aparición de problemas refractivos.
Regla de oro al aire libre
Procura que tu hijo pase al menos dos horas al día al aire libre.
El juego en espacios abiertos combina la luz natural con la ejercitación de la visión lejana.
Higiene visual frente a las pantallas
- Mantén una distancia de al menos 30 a 40 centímetros entre los ojos y los dispositivos digitales o libros.
- Enseña a tu hijo a hacer pausas cada 20 minutos, levantando la vista para mirar a un punto lejano durante 20 segundos.
- Evita el uso de móviles o tabletas en niños de corta edad durante los paseos en carrito.
Revisiones periódicas
Lleva a tu hijo a su primera revisión completa antes de los 2 años.
A partir de los 4 años, acude al especialista una vez al año para comprobar que su sistema visual se desarrolla con normalidad.
Tratamientos para el control de la miopía en niños
Aunque la miopía no se cura, hoy en día disponemos de soluciones muy eficaces para ralentizar su avance y evitar que alcance valores elevados.
Gafas con lentes de desenfoque periférico
Utilizan cristales de alta tecnología que corrigen la visión en el centro de la lente y generan un desenfoque controlado en los bordes.
Este desenfoque envía una señal al ojo para que detenga su crecimiento longitudinal.
- Para menores de 6 años: se recomiendan monturas de silicona por su resistencia y flexibilidad.
- A partir de los 6 años: pueden utilizar monturas de pasta o metal bien adaptadas a la forma de su nariz.
Lentes de contacto blandas de desenfoque periférico
Son lentillas diarias diseñadas de forma específica para frenar la miopía.
Tienen una eficacia cercana al 50 % y resultan muy cómodas para niños activos a partir de los 6 o 7 años que muestran madurez suficiente para cuidar su higiene.
Ortoqueratología (Orto-K)
Este método utiliza lentes de contacto rígidas que el niño se coloca únicamente durante la noche.
Mientras duerme, la lente moldea suavemente la superficie de la córnea.
Al despertar y retirar la lentilla, el niño disfruta de una visión nítida durante todo el día sin necesidad de llevar gafas ni lentillas, reduciendo además el ritmo de crecimiento del ojo.
Preguntas frecuentes sobre la miopía infantil
¿Se puede operar la miopía en niños mediante láser?
No. La cirugía refractiva exige que el ojo haya completado su crecimiento y que la graduación lleve al menos un año estable.
Por eso hay que esperar hasta los 18 o 20 años como mínimo.
¿Llevar gafas hace que aumente la miopía?
No. Usar la graduación correcta permite que el niño desarrolle su sistema visual con normalidad.
Llevar una graduación desactualizada o no usar gafas sí produce fatiga visual y no frena el avance del problema.
¿Qué profesional debe evaluar la vista de mi hijo?
Lo ideal es trabajar en equipo. El oftalmólogo diagnostica enfermedades y prescribe tratamientos médicos o fármacos.
El óptico optometrista evalúa la función visual, calcula la graduación exacta y adapta las gafas o las lentillas más convenientes.
En Bidasoa Óptika somos especialistas en miopía infantil
Cuidar de la vista de tus hijos durante la infancia garantiza su bienestar presente y protege su salud ocular para el futuro.
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Estaremos encantados de acompañarte en el cuidado de la sonrisa visual de tu familia.










